miércoles, 5 de noviembre de 2014
phaphaphapha
Yo era alguien que jugaba con ella. No era "papá", porque aunque ella lo pronunciaba, erráticamente entre la ba y la ma, no significaba nada. Era alguien impelido a agradar, a ser recordado y, sobre todo, con una necesidad imperiosa de hacerla feliz. De hacerla reir, y estar ahí, cada vez que la veía seria o meditabunda. Cogerla de la mano. Besarla en la comisura de los labios. Sentir la tenue respiración en mi hombro a las 4 de la mañana, cuando tras tomar su biberón, se quedaba dormida. Y no escuchar nada más. El silencio, la oscuridad, y su respiración, viva, ingenua, en mi hombro.
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