Y para hacer honor a la idiosincrasia de los blogs de usuario, vuelvo con la aperiodicidad acostumbrada. 2 meses. Si señor. 2 meses sin ánimo o temas para escribir.
Hoy es lunes, dentro de tres meses seré padre y dentro de una semana es nochebuena. En estos dos meses en que no he escrito he pasado una gripe; un montón de tardes de sábado memorables; una tarta red velvet que podría haber quedado más mejor, donde va a parar; un accidente de coche con un tipo sin seguro; una absoluta decepción (reciente, ayer mismo) con mi regreso a una sala de cine; una inminente despedida de un amigo, que se marcha a hacer las Irlandas y al que le van a llover peticiones de thinkgeek; muchos regalos para la cría, que huelen todos como a la añorada colonia de mi abuela y a tiendas de botones y lanas...
Y frío, mucho frío...
Me acompaña todos los días. Y todas las noches. Se me mete en las manos y en los pies, haga lo que haga y me ponga lo que me ponga. Y todavía queda mucho para la primavera.
Esta entrada es para recordar(me) que aún estoy aquí. No tengo muchos recuerdos importantes que añadir de estas últimas semanas (meses), pero sigo aquí. Esperando. Con un poco de miedo, y con mucho frío. Pero sigo aquí. Eso sí, lo dejo por hoy, con la desganada promesa de escribir más, y más a menudo, y mejor.

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