...también conocido como flash, también conocido, a partir de ahora, y en la serie Arrow (serie que no sigo a pesar de las presiones), como este tío:
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| Lo primero que debe aprender un superhéroe imberbe: mirar con gravedad al horizonte |
Esta semana han pasado cosas, y no todas malas. Algunas de las buenas:
Bedlam, de Nick Spencer. Primer arco argumental. Lo leo sin conocer previamente nada de la obra, y me resulta muy interesante ver un trasunto de los arquetipos de Gotham City, pero sin pagar derechos. Un Se7en mezclado con La Broma Asesina, fluído y tenso. Y crudo, por que no. El dibujo rara vez me lo he encontrado más acorde al tono del guión. Sinergia pura. Miren, y nieguen que no les viene un impulso de lavarse compulsivamente las manos:
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Finiquitada (por fin, ha sido agotadora) "La Estación de la Calle Perdido", de China Miéville. Es el cuarto libro que (casi) me meto del tirón de este autor. Tras El Rey Rata (bueh), La Ciudad y la Ciudad (madre mía) y Embassytown (Madre, madre mía), este pierde respecto a los dos últimos.
La historia tarda en arrancar. Se distrae en la ciudad de Nueva Crobuzón como un turista mirando escaparates, puestos de comida y grupos de niños jugando a extraños deportes, olvidando su destino y perdiendo el último tren al barrio de BoneTown. Entre la presentación de personajes, orografía, costumbres, folklore, etc, por momentos parece estar escribiendo una guía de viaje de la ciudad, lo que está muy bien, pero que difumina la trama principal y además lo sentencia con un final plano y anticlimático.
Lo mejor: Miéville escribe muy bien. Es entretenido leerle, aunque sea sobre filosocialismo. Tiene una imaginación muy singular, y todos sus recursos estilísticos sirven de maravilla para describir un mundo alienígena original y visionario, desmenuzado hasta los más mínimos detalles, obligándote a compartir los taxis milformes y semivivos que se agolpan en las plazas de Nueva Crobuzón (New York? Ankh-Morpork??), visualizar (visualizar, de verdad y con mayúsculas) claramente los laberintos multicolor de las terrazas y canales de la ciudad.
Lo peor: Miéville escribe muy bien. Y lo sabes. Ya has leído otras obras suyas y vas con un hype que te mueres, por eso me desencantó la estructura tan floja, perdida en tramas tangentes. ¿Necesarioas para reunir a los personajes? Si, pero tan dispersas y estiradas durante la primera mitad del libro que te hacen pivotar como un trompo hasta que decide hacia donde se va a dirigir el final.
Si bien es un libro que no me ha disgustado, yo esperaba algo más, a la altura del soberbio Embassytown, porque este es hasta ayer el libro más conocido de Miéville. Me da la impresión de que ha querido establecer aquí las bases del mundo de Bas-Lag, que luego ha desarrollado mucho más en las secuelas ambientales de "La Cicatriz" y "El Consejo de Hierro". Cuando las lea concretaré esa sensación.
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| Las portadas inglesas de Miéville: todas una gozada. Buscad Kraken en google... |
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Tras ganar la puja de ebay de Dungeoneer, lo hemos estrenado en plan prueba y sin acabar la partida, pero me ha gustado el rollo de ir construyendo la mazmorra según vas jugando, así como la mecánica de señor oscuro: TODOS los jugadores lo somos, durante una fase de nuestro turno, y nuestro trabajo es chulear a los demás. Amigos para siempre.
Las reglas, lo peor. Fatalmente explicadas, pero una vez se desencriptan, sin problemas serios (¿Se considera obsesión que por dos veces, al escribir la palabra, me haya equivocado y haya tecleado "descencriptan").
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| Foto de la partida? Se la comió este. |
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Cerramos por hoy. Podría decir que tengo que ir a comprarle un detalle a un amigo por su cumpleaños, pero ya lo han hecho otros. Es este bicho:





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